LA LLAMADA de su VIDAEmpezar su libro

Comparativa

El cuaderno «Abuela, cuéntame tu vida»: lo bueno, por qué casi ninguno se termina y la alternativa

Es el regalo de memorias más habitual y cuesta lo que una comida. Aquí tienes lo que hace bien, dónde se queda en un cajón, y qué hacer si tu madre no va a escribir.

El cuaderno «Abuela, cuéntame tu vida» y los demás cuadernos de preguntas cuestan 16-17€, son bonitos y traen buenas preguntas. Tienen un problema: la respuesta la tiene que escribir la abuela, a mano y sola, y por eso casi ninguno se termina. Si buscas un libro para que tu madre escriba su vida, sigue leyendo antes de comprarlo.

Qué es el cuaderno de preguntas, con datos

Un cuaderno encuadernado, con tapas bonitas, que trae una pregunta por página y espacio en blanco debajo para escribir la respuesta a mano. Los hay para la abuela, y similares para el abuelo, la madre o el padre, y todos siguen el mismo esquema: la infancia, la familia, la juventud, el amor, el trabajo, los hijos. Cuestan entre 16 y 17€ y se compran en librerías y por internet. Datos de las páginas públicas de cada servicio, septiembre de 2026.

Lo que el cuaderno hace bien

Primero, lo bueno, porque lo tiene.

Es bonito y se regala bien. Tapas duras, buen papel, un título que ya dice lo que quieres decir. Envuelto, queda como un regalo de verdad, y cuesta lo que una comida.

Las preguntas son buenas. Casi todos los cuadernos traen preguntas bien pensadas, ordenadas por etapas de la vida, y bastantes de ellas piden una escena concreta y no un resumen. Solo por las preguntas ya merecen el precio.

Sirve para una sobremesa. Aunque no se escriba una línea, abrirlo en una comida familiar y leer una pregunta en voz alta funciona. «¿Cómo era la casa donde naciste?» abre más conversación que «¿qué tal todo?». Como complemento de cualquier otra opción, es útil.

Para quien escribe a gusto, es una opción. Hay abuelas que escriben con soltura, tienen la costumbre de sentarse con un bolígrafo y prefieren hacerlo solas y a su ritmo. Para ellas, el cuaderno es un buen regalo y no vamos a decirte otra cosa.

Por qué casi ninguno se termina

Y ahora lo que pasa con la mayoría.

Son deberes. El cuaderno le pide a la abuela que escriba su vida, a mano, página a página. Para alguien de ochenta años a quien escribir le cuesta, es un trabajo largo. Regalar deberes con un lazo sigue siendo regalar deberes.

Está sola. Nadie pregunta en voz alta, nadie espera la respuesta, nadie se ríe cuando cuenta lo del vecino. Escribir una vida sin nadie enfrente es difícil hasta para quien escribe bien.

Nadie repregunta. La pregunta del cuaderno es fija. Si contesta «me casé en 1962 en el pueblo», ahí se queda. No hay nadie que diga «¿y qué canción sonó?», «¿quién dio el primer paso?», «¿cómo se llamaba el cura?». Lo mejor de una historia suele estar en la segunda pregunta, y el cuaderno solo tiene la primera.

No hay calendario. Se puede empezar hoy, mañana o nunca, y sin nadie que espere la respuesta, el «nunca» suele ganar. Con el tiempo, el cuaderno acaba en la estantería con las primeras páginas escritas y el resto en blanco. No es que no quiera contarlo: es que la tarea era demasiado grande para hacerla sola.

Cuándo elegir el cuaderno

La alternativa: que alguien la llame

Si tu madre no va a escribir, la solución no es un cuaderno mejor: es que alguien le pregunte y escriba por ella. Eso hacemos.

Carmen, nuestra entrevistadora virtual (creada con inteligencia artificial, y lo dice ella misma en el primer minuto de la primera llamada), llama por teléfono a tu madre o a tu abuela doce veces, a la hora que ella elija. Cada llamada es una conversación de 30 a 40 minutos sobre un capítulo de su vida, con las mismas preguntas buenas de un cuaderno y algo que el cuaderno no tiene: alguien que escucha, repregunta por lo que acaba de oír y recuerda lo que le contó hace dos semanas. Carmen nunca tiene prisa. Y no hay nada que escribir ni que instalar: solo necesita un teléfono que sepa descolgar.

De esas conversaciones, entre seis y ocho horas en total, escribimos el libro de su vida: de 120 a 200 páginas en primera persona, con su propia voz, el árbol familiar, la cronología, sus frases tal cual las dijo y los audios de cada llamada. La familia lo revisa con las notas que quiera. Suele estar en tres a cinco semanas desde la primera llamada. Cuesta 247€, una sola vez, y si no acabáis con un libro, no lo pagáis: la garantía del libro terminado. Cómo va todo, paso a paso, en cómo funciona; los números, en precios.

La tabla

Cuaderno de preguntasLa llamada de su vida
Precio16-17€247€, una vez
Qué tiene que hacer ellaEscribir a mano, sola, página a páginaDescolgar el teléfono doce veces
¿Alguien repregunta y recuerda?NadieSí, en cada llamada
Horas de conversaciónNinguna: es escribir6-8
PlazoSin fecha; casi nunca se termina3-5 semanas (máximo 3 meses)
Con qué acabasUn cuaderno escrito a mano, si lo rellenaLibro de 120-200 páginas, árbol, cronología y audios
Si no se terminaUnas páginas en un cajónNo lo pagas

Datos de las páginas públicas de cada servicio, septiembre de 2026.

Sobre el precio

El cuaderno cuesta 16-17€ y nosotros 247€, y no es una comparación de lo mismo. Lo que cuesta un libro de memorias son las horas de conversación guiada: alguien que pregunte, repregunte, recuerde y después escriba. El cuaderno no incluye ninguna; la conversación y la escritura las pone la abuela. Un biógrafo profesional cobra entre 3.000 y 15.000€ por seis a quince horas de entrevista; nosotros, 247€ por seis a ocho, con el libro incluido. Ese es el sitio en el que estamos. Todas las opciones, con sus precios, en comparar.

Ya le regalé el cuaderno y tiene cuatro páginas escritas. ¿Sirve de algo?

Sirve, y mucho. Esas páginas, y las preguntas del cuaderno que más le gustaron, se pueden indicar en el pedido como temas que Carmen debe tocar, y en la revisión del libro se añaden fechas, fotos o lo que ya esté escrito. Nada de lo que empezó se pierde.

¿Las preguntas de Carmen son como las del cuaderno?

Parecidas en el orden (la infancia, la escuela, el amor, el trabajo, la boda, los hijos, los nietos) y distintas en una cosa: Carmen pide siempre la escena y nunca el resumen, y pregunta por el nombre de quien aparece. «¿Cómo era la casa donde nació? ¿Quién dormía en cada habitación?» en vez de «¿cómo fue su infancia?». Nuestras doce preguntas, una por capítulo, están gratis en la guía.

Mi madre no se apaña con la tecnología. ¿Tiene que hacer algo?

Descolgar. Carmen la llama a su fijo o a su móvil de siempre, a la hora que ella haya elegido, y si un día no coge vuelve a llamar más tarde o al día siguiente. No hay aplicaciones, ni cuentas, ni nada que instalar. Si le cuesta oír, Carmen repite y habla más despacio o más alto cuando se lo piden.

¿Y si empieza y no quiere seguir?

Entonces se para, con un correo. Si lo deja después de la primera o la segunda llamada, devolución íntegra. Si lo deja más adelante, la familia elige entre el libro con lo que ya hay o la devolución de cada llamada no realizada. Lo contrario del cuaderno: aquí, si no hay libro, no lo pagas.

Empezar su libro — 247€

Unos 2 minutos · Si no hay libro, no lo pagas

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