El regalo para tu abuelo que no cabe en una tienda: el libro de su vida, contado por él. Carmen, nuestra entrevistadora, le llama doce veces a su teléfono y de esas conversaciones escribimos un libro de entre 120 y 200 páginas con sus palabras. 247€, una sola vez, y si no hay libro, no lo pagáis.
«Yo qué voy a contar»
Es lo que dice. Que él no ha hecho nada especial, que mejor le preguntéis a la abuela. Y luego sale el primer tractor del pueblo, o la pensión de Alemania, y se le olvida colgar.
Los hombres de esa generación no cuentan por contar. Cuentan cuando alguien pregunta por algo concreto que ellos saben mejor que nadie: el oficio, lo que costaban las cosas, cómo se llamaba el capataz. No se le pregunta «¿cómo fue tu juventud?», porque eso se contesta con «normal». Se le pregunta qué hizo con el primer sueldo, y ahí empieza el capítulo.
Y en casa, con la familia delante, ya tiene su papel: el que escucha, el que calla, el que se levanta a por el pan. Por teléfono, con alguien que no es de la familia y no tiene prisa, cuenta lo que en la mesa no cuenta.
Lo que solo él sabe
Ningún libro de historia tiene lo que tiene tu abuelo: cómo era un día de vendimia de principio a fin, en qué se iba un jornal, la mili en su quinta, qué se comía en su casa de niño, quién trajo la primera moto al pueblo. Los años cuarenta, cincuenta y sesenta, vistos desde una calle concreta.
Eso es lo que Carmen va a buscar en sus doce llamadas, una por capítulo, desde las raíces hasta los nietos y la familia de hoy. Y lo que no esté en la lista (los años en Suiza, el bar, la fábrica) se convierte en capítulo propio: lo escribís en el pedido y Carmen le busca hueco.
Preguntas como estas:
- ¿Cuál fue su primer trabajo, y qué hizo con el primer sueldo?
- ¿En qué era bueno de verdad, eso que los demás no sabían hacer?
- ¿Cómo fue un día en que salió todo mal?
- ¿Cómo conoció a su mujer? ¿Quién dio el primer paso?
- ¿Cómo se llamaban los que se fueron con usted, y quién volvió?
Cada nombre que suelta, Carmen lo apunta y vuelve a él semanas después. Así es Carmen.
Cómo es para él
Le suena el teléfono de casa, el fijo de siempre, a la hora que él haya dicho. Le contesta una voz pausada y clara, que se presenta sin disimulo, una entrevistadora virtual creada con inteligencia artificial, y le pide permiso para grabar. Si él dice que no, ahí se queda y se devuelve el dinero.
Si oye regular, Carmen habla despacio, repite lo que haga falta y sube la voz si se lo pide. Si un relato se alarga, se alarga: Carmen nunca tiene prisa. Si un día no coge, insiste más tarde o al día siguiente, y retoma cada llamada donde acabó la anterior. Unos treinta o cuarenta minutos cada vez, a su ritmo: una al día o dos o tres a la semana.
Nada que instalar, nada que apuntar. Solo necesita un teléfono que sepa descolgar. Las llamadas le entran desde un fijo de Barcelona, el 930 348 994.
Cómo es para vosotros
El pedido son dos minutos: vuestros datos y los suyos, para quién es el libro, y los temas que sí y los que no. Pago único con tarjeta. En menos de 24 horas te llamamos a ti, no a él: te contamos qué viene ahora, cómo decírselo, y cerramos cuándo será la primera conversación. Antes de eso no empieza nada.
Se lo cuentas tú, con la tarjeta regalo que te damos al pagar (su nombre, tu dedicatoria). La condición es una: que cuando suene la primera llamada él ya sepa de qué va y quiera.
Las doce llamadas caben en dos o tres semanas. Escribimos el libro, lo leéis en familia y corregís lo que queráis (nombres, fechas, la foto de la mili), y esa es la versión definitiva. De tres a cinco semanas desde la primera llamada, normalmente; como máximo, tres meses. El proceso entero, con detalle.
Qué recibís
Un libro escrito en primera persona, con su voz y su orden, de 120 a 200 páginas; la extensión la marca lo que cuente. Sin inventar nada.
Y dos cosas que valen tanto como el libro:
- El árbol familiar. Carmen lo reconstruye a lo largo de las llamadas con cada nombre que sale: sus padres y sus abuelos, los hermanos que emigraron, el primo del pueblo. Lo que hoy solo está en su cabeza, en una hoja que los nietos pueden seguir.
- La cronología de su vida: el año de la mili, el año que llegó a la ciudad, el año de cada hijo.
Además, las frases que dijo, tal cual, y los audios de cada conversación: su voz, para siempre. Todo en digital: PDF, EPUB y un documento que se puede editar. Las copias impresas van aparte, 34€ en tapa blanda y 59€ en tapa dura, envío incluido; a partir de cinco copias, con descuento. El libro por dentro y los precios.
Cuándo regalarlo
- Sus 80 años o sus 90: la tarjeta se abre en la comida; las llamadas empiezan el día que él diga.
- La jubilación, si todavía está en ello: cuarenta años de oficio son un capítulo entero.
- El 26 de julio, Día de los Abuelos, que para eso está.
Más ocasiones en regalar.
Si dice que no
Puede, y entonces no se hace: solo funciona si él quiere. Lo que vemos casi siempre es que el «yo qué voy a contar» dura una llamada. En la primera se resiste; en la tercera está esperando junto al teléfono. Pero si no, tenéis la garantía del libro terminado: en las dos primeras llamadas, devolución íntegra; después, elegís vosotros entre quedaros el libro con lo contado hasta ahí o recuperar el importe de las llamadas que faltan. Un correo y ya.
Dice que él no tiene nada que contar. ¿Y si es verdad?
No lo es. Nadie le ha preguntado por lo concreto. Carmen no le pide que resuma su vida: le pregunta por el primer sueldo, por el capataz, por un día de trabajo de principio a fin. Con eso, los hombres que «no tienen nada que contar» llenan doce llamadas.
Oye regular. ¿Funciona por teléfono?
Sí. Carmen habla claro y despacio, sube la voz si se lo pide y repite lo que no haya entendido. Lo que necesita es poder mantener una conversación normal por teléfono. Si dudas, escríbenos y te decimos con franqueza lo que pensamos.
Lo suyo es la mili, la emigración y el bar. ¿Eso cabe?
Cabe, y con capítulo propio. Los doce capítulos son un mapa, no una plantilla: lo que no encaja se salta y lo que falta se añade. Lo apuntáis en el pedido, Carmen le busca hueco y en la última llamada repasa lo que pedisteis por si algo no salió.
Hay cosas de las que no quiere hablar. ¿Se respeta?
Siempre. Lo que la familia pide que no se toque, no se toca, y lo que él no quiera contar no se cuenta: basta con que se lo diga a Carmen. Lo que salga y luego prefiera fuera del libro se retira en la revisión. Las grabaciones sirven solo para escribir el libro y no se publican ni se comparten.
¿Y si le pasa algo a mitad del proceso?
Si el protagonista fallece durante el proceso, terminamos el libro con todo lo que contó y se entrega a la familia sin coste. Está escrito en la garantía del libro terminado.
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