LA LLAMADA de su VIDAEmpezar su libro

Ideas de regalo

Regalo para los 80 años de tu abuela: 13 ideas (y una que no se compra en ninguna tienda)

Para nietos que quieren acertar y para hijos que ya no saben qué comprarle. Ideas para hacer entre todos, con sus pegas contadas.

Un regalo para los 80 años de tu abuela tiene que pasar una prueba: no acabar en el armario. Lo que más se agradece a esa edad es tiempo, la familia junta y que alguien le pregunte por lo que sabe. La primera idea es un libro con su vida, contado por teléfono; las doce siguientes se hacen en familia.

Antes de elegir

Las trece ideas

1. El libro de su vida, contado por teléfono

Las historias que tu abuela repite en cada comida son tres o cuatro. El resto no lo ha contado porque nadie se lo ha preguntado. Carmen, nuestra entrevistadora (creada con inteligencia artificial; se presenta como tal en el primer minuto y pide permiso para grabar), la llama doce veces a su teléfono de siempre, a la hora que ella diga, y pregunta lo que los nietos no saben preguntar: quién le puso el nombre y por qué, quién dormía en cada habitación de la casa donde nació, qué canción sonaba el día de su boda. De ahí sale un libro de 120 a 200 páginas con su voz, el árbol de la familia, la cronología y los audios de cada conversación.

Cuesta 247€, una vez, y es un regalo pensado para hacerse entre varios: uno hace el pedido, todos proponen temas y leen el borrador, y las copias impresas (34€ la tapa blanda, 59€ la tapa dura, con tipografía grande) se piden para cada casa; cuantas más, menos cuesta cada una. Las pegas: el día del cumpleaños se abre una tarjeta regalo con su nombre y vuestra dedicatoria, y el libro llega de tres a cinco semanas después de la primera llamada. Y solo se hace si ella quiere; si lo deja tras la primera o la segunda llamada, devolución íntegra. Cómo es para ella, en para tu abuela (y para él, en para tu abuelo); los pasos, en cómo funciona.

2. Su recetario, escrito por vosotros

Una tarde (o tres) en su cocina, apuntando cómo hace de verdad las croquetas, el cocido, la coca de la fiesta: las cantidades a ojo, el truco que no está en ningún libro, con fotos de sus manos. Luego se imprime, una copia por casa. Es el regalo hecho en familia más agradecido de la lista. Pega: hay que ir a su cocina varias veces, y ese es justo el regalo.

3. La foto de toda la familia

Todos. Hijos, nietos, bisnietos, yernos y nueras. Con fotógrafo o con un buen móvil y un trípode, pero todos. Impresa grande, para la pared del salón. Lo caro no es la foto: es juntar a todo el mundo el mismo día, y por eso vale.

4. Un fin de semana en su pueblo

Con los nietos. Que enseñe la casa donde nació (o el solar), la escuela, la fuente, el camino a la era. Que cuente y que alguien apunte. Pega: organizar coches y camas; a cambio, es un fin de semana del que se habla años.

5. Un marco de fotos que se alimenta a distancia

Un marco digital al que cada nieto manda fotos desde su móvil. Es de las pocas pantallas que funcionan con una persona de 80 años, porque ella no tiene que tocar nada. Pega honesta: solo sirve si alguien de la familia se ocupa de mandar fotos; si no, se queda con las diez del primer día.

6. Flores cada mes, durante un año

Un ramo el día 12 de cada mes, o el día que ella prefiera. Doce veces se acuerda de que os acordáis. Basta con la floristería de su barrio.

7. Lo que usa todos los días, pero bueno

Unas zapatillas de casa de verdad, la bata que no pica, un sillón en el que se lea bien, una manta ligera. No es un regalo con sorpresa; es un regalo que se nota cada día durante años.

8. Una merienda en el sitio de su juventud

El café donde iba con las amigas, la iglesia donde se casó, el cine que ahora es otra cosa. Una tarde, con sus hijas y nietas, a su ritmo. Tiempo compartido con dirección concreta.

9. El árbol de la familia, dibujado

A partir de lo que ella cuente: sus abuelos, los hermanos de cada uno, los que emigraron, el vecino que era casi de la familia. Dibujado a mano por un nieto y enmarcado. Pega: preguntar bien lleva tardes, y los nombres se pierden si no se apuntan en el momento. (Carmen pregunta siempre el nombre de quien aparece, y el árbol va reconstruido al final del libro: lo contamos en el libro.)

10. Una caja de cartas

Una carta de cada nieto, cerrada, con una fecha en el sobre: una para cada mes del año. A los 80 se lee despacio y se relee. Cuesta lo que cuesta sentarse a escribir, que es exactamente por lo que sirve.

11. Una joya sencilla con algo de cada nieto

Un colgante con una inicial por nieto, una pulsera con una cuenta por cada uno. No hace falta que sea cara: hace falta que sepa qué es cada pieza.

12. Un cuaderno de preguntas

Los cuadernos de «cuéntame tu vida» son bonitos, cuestan poco y tienen buenas preguntas. La pega, contada porque competimos con ellos: a los 80, escribir a mano ochenta páginas es un trabajo, no un regalo, y la mayoría se quedan en las primeras. Funcionan si un nieto se sienta con ella y hace de escribiente. Comparativa honesta en cuaderno de preguntas.

13. Una comida en la que solo hable ella

Sin regalos. Con una regla: cada uno le hace una pregunta sobre su vida, y ella contesta el tiempo que quiera. Si no sabéis qué preguntar, hemos publicado una guía con las doce preguntas que más recuerdos abren, una por etapa de su vida. Es gratis y funciona en cualquier sobremesa.

Cómo llega a tiempo

Si os decidís por el libro, el calendario es este. El pedido lo hace una persona en dos minutos y al momento tiene la tarjeta regalo para imprimir. Eso es lo que se abre el día del cumpleaños. En menos de 24 horas llamamos a quien hizo el pedido para explicarle cómo contárselo a la abuela y fijar día y hora de la primera conversación; nada empieza antes de esa llamada, y nunca llamamos a alguien que no sabe quiénes somos.

Las llamadas empiezan cuando ella diga, y el libro en digital llega normalmente entre tres y cinco semanas después de la primera (máximo, tres meses). Las copias impresas para cada casa, dos o tres semanas después de aprobar la versión definitiva, con el envío a España incluido. Todas las ocasiones y el paso a paso del regalo, en regalar el libro de su vida.

Tiene 80 años y no se lleva bien con las máquinas. ¿Se va a apañar?

No hay nada que apañar. Carmen la llama a su teléfono de siempre, fijo o móvil; ella descuelga y habla. Sin aplicaciones ni pantallas. Si no coge, Carmen vuelve a llamar más tarde o al día siguiente.

¿Podemos pagarlo entre todos los primos?

El pedido lo hace una persona, con su tarjeta, y el reparto lo hacéis entre vosotros. Lo que sí se comparte de verdad es lo demás: proponer temas, revisar el borrador, aportar fotos, y pedir copias para cada casa. Los números están en precios.

¿Y si se cansa a mitad?

El ritmo lo marca ella: las llamadas duran de treinta a cuarenta minutos y normalmente hay una al día, pero hay quien hace dos o tres a la semana. Si lo deja tras la primera o la segunda llamada, devolución íntegra; más adelante, elegís entre el libro con lo que hay o la devolución de las llamadas no hechas. Está en la garantía.

¿Cuándo tiene el libro en las manos?

En digital, normalmente entre tres y cinco semanas desde la primera llamada. Las copias impresas, con tipografía grande, llegan dos o tres semanas después de aprobar la versión definitiva.

Empezar su libro — 247€

Unos 2 minutos · Si no hay libro, no lo pagas

Seguir leyendo