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Ideas de regalo

Regalo para los 90 años de tu abuelo: 11 ideas para quien ya lo ha visto casi todo

A los 90 el ritmo lo marca él. Ideas que se hacen a su paso, en su casa y con su fijo de siempre, con sus pegas contadas.

Un regalo para los 90 años de tu abuelo tiene una regla: a su ritmo. A esa edad no se agradece una cosa nueva, sino la familia cerca y paciencia para escuchar lo que solo él sabe. La primera idea es un libro con su vida por teléfono, sin prisa; las diez siguientes se hacen en su casa.

Antes de elegir

Las once ideas

1. El libro de su vida, contado por teléfono, a su paso

Carmen, nuestra entrevistadora (creada con inteligencia artificial; se lo dice ella misma al empezar y pide permiso para grabar), le llama al fijo de casa doce veces, a la hora que él elija, y habla con él de una etapa por llamada: de dónde viene, la escuela, la mili, el oficio, la boda, los hijos, los nietos. Nadie escribe nada. De esas conversaciones sale un libro de 120 a 200 páginas con su voz, el árbol de la familia, la cronología y los audios de cada llamada.

Lo honesto a los 90: el ritmo lo marca él. Las llamadas duran de treinta a cuarenta minutos, pero se pueden hacer dos o tres a la semana en vez de una al día, y si un día no descuelga, Carmen vuelve a llamar más tarde o al día siguiente. Habla claro y despacio, repite o sube la voz si él se lo pide, y nunca tiene prisa: si una historia necesita veinte minutos, tiene veinte minutos. El libro llega normalmente de tres a cinco semanas después de la primera llamada y, como máximo, en tres meses. Cuesta 247€ una vez, y si lo deja tras la primera o la segunda llamada te devolvemos el importe íntegro. El día del cumpleaños se abre la tarjeta regalo con su nombre y vuestra dedicatoria; el libro viene después. Cómo es con él, en para tu abuelo; si es ella, en para tu abuela.

2. Un calendario con visitas

Un calendario de pared con un nombre en cada semana: quién va a verle. Es el regalo más sencillo de la lista y el que más se nota. Pega: hay que cumplirlo, y por eso conviene poner nombres de verdad, no «alguien».

3. Las fotos, con nombre

Sentarse con él una tarde con la caja de fotos antiguas y apuntar por detrás quién es cada uno. Él es el único que lo sabe. Cuando termina la tarde tenéis un archivo de familia que no existía y él ha pasado tres horas contando. Si además se hace el libro, esas fotos con su pie van en un pliego dentro.

4. Oír la tele sin que retumbe la casa

Unos auriculares para la televisión (los hay inalámbricos, con el volumen en el propio aparato) le dejan oírla a su volumen sin que el resto de la casa lo sufra. Es un regalo poco romántico y muy usado. Pega: que alguien se lo deje configurado y le enseñe el único botón que necesita.

5. Una radio de las de antes

Con dos ruedas: encender y sintonizar. La radio es la compañía de muchas mañanas a los 90, y las modernas tienen demasiados botones. Buscad una con las letras grandes y el dial que se vea.

6. Una butaca de la que se levante bien

Alta, firme, con brazos, colocada donde pasa el día: junto a la ventana o frente a la tele. Se usa muchas horas al día durante años. Pega: llevadle a probarla, o traed la butaca a él. No se acierta por catálogo.

7. La música de sus veinte años

Las canciones que sonaban cuando iba al baile, en un aparato de un solo botón. Poned la lista vosotros, con las que él nombre. Pega: hay que preguntarle antes qué sonaba, y el nombre de la orquesta es una historia en sí misma. (Es una de las preguntas de Carmen: qué canción sonaba el día de su boda.)

8. Un paseo por su barrio, con alguien que apunte

A su paso, con paradas. «Aquí estaba la vaquería, aquí vivía el sastre, aquí me caí de la bici.» Alguien va apuntando o grabando con el móvil. Media hora basta. Es un regalo que vale más cuanto más despacio se hace.

9. Un cuadro de la casa donde nació

Una foto grande de su pueblo o de la casa, enmarcada y colgada donde la vea desde su butaca. Si la casa ya no existe, un dibujo a partir de una foto vieja o de lo que él cuente.

10. Una caja de cartas y dibujos de los bisnietos

Con la instrucción de abrir una cada domingo. A los 90 la letra de un niño de seis años es un acontecimiento. Que cada carta lleve el nombre de quien la escribe y una pregunta: «abuelo, ¿tú tenías bici?».

11. Un cuaderno de preguntas (con una pega grande)

Los cuadernos para rellenar sobre su vida son baratos y bonitos, y a los 90 casi nunca se rellenan: escribir a mano una vida entera es mucho pedir. Solo tienen sentido si un nieto hace de escribiente. Lo comparamos con la opción de contarlo por teléfono en cuaderno de preguntas. Y si lo que queréis es preguntarle bien en la próxima comida, la guía de las doce preguntas es gratis.

Cómo llega a tiempo

Con el libro, las fechas son estas. El cumpleaños puede ser pasado mañana: la tarjeta regalo se imprime al momento, con su nombre y vuestra dedicatoria. En menos de 24 horas llamamos a quien hizo el pedido para explicarle cómo contárselo y fijar día y hora de la primera conversación; nada empieza antes, y nunca llamamos a alguien que no sabe quiénes somos. Las llamadas empiezan el día que él diga y a su ritmo: si prefiere dos a la semana, son dos a la semana, y el libro tarda algo más (como máximo, tres meses).

Lo importante a los 90 no es la fecha del libro: es que las llamadas empiecen, y que cada una sea media hora en la que alguien le pregunta y le escucha. El paso a paso y el resto de ocasiones, en regalar el libro de su vida; el proceso con detalle, en cómo funciona.

¿A los 90 va a poder con doce llamadas?

Doce llamadas de media hora, repartidas como él quiera. No tiene que preparar nada ni acordarse de nada entre una y otra: cada llamada empieza donde se quedó la anterior, porque Carmen no olvida lo que le contó. Si cuenta bien las historias y puede mantener una conversación normal por teléfono, encaja. Si tienes dudas, escríbenos y te diremos con franqueza lo que pensamos: contacto.

Oye regular por teléfono. ¿Es un problema?

Carmen tiene la voz clara y pausada, habla más despacio o más alto si se lo pide y repite lo que haga falta. Ayuda que la llamada le entre en un teléfono que oiga bien (el fijo suele ir mejor que un móvil) y desde una habitación sin la tele de fondo.

Solo tiene el fijo de casa. ¿Vale?

Vale, y es lo mejor. Las llamadas salen de un número fijo de Barcelona (930 348 994) a su número español, fijo o móvil. Sin aplicaciones ni pantallas: solo necesita un teléfono que sepa descolgar. Precio y copias impresas, en precios.

¿Y si no llega a terminar las doce llamadas?

Si lo deja tras la primera o la segunda, devolución íntegra. Si lo deja más adelante, elegís entre el libro con las conversaciones que ya hay o la devolución de cada llamada no realizada. Y si falleciera durante el proceso, terminamos el libro con todo lo que haya contado y se entrega sin coste. Está escrito en la garantía.

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