
Para imprimir un libro de memorias tienes tres caminos: la copistería del barrio, para un borrador; una imprenta digital bajo demanda, para pocos ejemplares bien encuadernados; o el mismo servicio que te ayudó a escribirlo. Para una familia, casi siempre es la segunda o la tercera: tapa blanda o dura, letra grande y entre cinco y diez copias.
Vamos por partes: qué tiene que estar cerrado, dónde imprimirlo, qué formato, cuántos ejemplares y cómo meter las fotos. Al final, cómo lo hacemos nosotros, con precios.
Antes de imprimir: lo que tiene que estar cerrado
Un libro impreso no admite correcciones. Lo que en pantalla se arregla en un minuto, en papel se queda. Por eso, antes de pedir presupuesto, conviene tener cerradas cinco cosas.
- El texto, revisado por otra persona. Tú ya no ves tus erratas. Dáselo a un hijo, a una hermana, a quien tenga buen ojo, y pídele que mire sobre todo nombres, apellidos y fechas. Una errata en el nombre de tu madre duele más impresa que en la pantalla.
- El título y la dedicatoria. Parece un detalle y es lo primero que se ve. Un título con tu nombre y una frase tuya funciona mejor que «Mis memorias».
- Las fotos, elegidas y con pie. Más abajo te contamos cómo.
- El orden. Capítulos numerados, un índice y, si tienes una cronología o un árbol familiar, decide si van al principio o al final (al final suelen molestar menos).
- Un PDF con el tamaño de página definitivo. Lo que se imprime es un PDF, no un documento de texto. Si lo tienes en A4 y luego pides 15 × 23 cm, se descoloca todo: las páginas cambian, las fotos se mueven, el índice deja de valer. Fija el tamaño antes de maquetar.
Si escribiste a mano o lo dictaste, este es el momento de pasarlo a limpio. Si lo grabaste, en contar tu vida sin saber escribir explicamos qué hacer con las grabaciones.
Las tres formas de imprimirlo
La copistería del barrio
Para un borrador de trabajo o para un ejemplar de prueba. Imprimen el PDF, lo encuadernan en espiral o encolado, con una tapa de cartulina, y lo tienes en un día. No es un libro: es un manuscrito para leerlo en la mesa camilla con un lápiz. Y para eso es perfecto. Imprime uno, dáselo a la persona que te revisa y que anote encima.
La imprenta digital bajo demanda
Es el camino habitual para una familia. Subes por internet dos ficheros, el interior y la cubierta, eliges tamaño, papel y tapa, y te mandan los ejemplares a casa. Se imprimen de uno en uno o de pocos en pocos, así que puedes pedir un ejemplar de prueba primero y los demás después.
Lo que conviene saber:
- El precio depende de cuatro cosas: número de páginas, blanco y negro o color, tapa blanda o dura, y envío. Varía mucho de una imprenta a otra, así que pide presupuesto con esos datos concretos y compara ejemplar a ejemplar, no por tirada.
- La cubierta lleva su ciencia. El ancho del lomo depende del número de páginas y del papel, y hay que preparar la cubierta con ese ancho exacto. La mayoría de imprentas te da una plantilla; úsala.
- Pide un ejemplar de prueba. Las vistas previas en pantalla engañan: el color de la portada, el tamaño de la letra, el grosor. Con el primero en la mano ves lo que hay que cambiar antes de pedir diez.
- Cuenta el plazo. Entre que subes los ficheros, aprueban el pedido, imprimen y envían, pasan semanas, no días. Si es para una fecha, empieza antes.
La imprenta tradicional
La de planchas y tiradas de cientos o miles. Para una familia no tiene sentido: el precio por ejemplar baja cuando pides muchísimos, y tú necesitas ocho.
El servicio que te ayudó a escribirlo
Si el libro salió de un servicio de memorias, lo normal es que también lo impriman: tienen la versión definitiva, el lomo calculado y las fotos colocadas, y tú te ahorras los ficheros. Al final de este artículo te contamos cómo lo hacemos nosotros.
Tapa blanda o tapa dura
No es solo cuestión de precio. Es cuestión de para qué es cada ejemplar.
| Tapa blanda | Tapa dura | |
|---|---|---|
| Cómo es | Portada impresa sobre cartulina flexible | Tapas rígidas, a menudo en tela, con sobrecubierta |
| Para qué | Leer, prestar, un ejemplar por casa | El ejemplar del protagonista, el que se queda en la estantería |
| Cuánto aguanta | Bien, si se cuida; el lomo se marca con el uso | Décadas; es el que heredarán los nietos |
| Al abrirlo | Ligero, se lleva a cualquier sitio | Pesa, se abre en la mesa, impone |
| Precio | Menor | Mayor |
Lo que suele funcionar en una familia: una o dos tapas duras (para quien cuenta la historia y para el hermano mayor, o para la casa del pueblo) y tapas blandas para el resto. La sobrecubierta, además de proteger, permite poner una foto grande en la portada sin encarecer la tela.
Tamaño y letra: para que lo lean quienes tienen que leerlo
Un libro de memorias lo van a leer, sobre todo, personas de más de sesenta años. Eso manda sobre todo lo demás.
- Tamaño. 15 × 23 cm es una buena medida: cabe en la mano, deja sitio a una letra generosa y no parece un folleto. Más pequeño obliga a letra de novela de bolsillo; más grande cansa de sujetar.
- Letra. Más grande de lo normal. Un libro de bolsillo lleva una letra que a los setenta y cinco años cansa a la tercera página. Pide una letra clara, un par de puntos por encima de lo habitual, con interlineado holgado.
- Papel. El papel crema refleja menos luz que el blanco puro y cansa menos la vista. Es el de las novelas; el blanco es el de los libros de fotos.
- Márgenes. Generosos por dentro, hacia el lomo, para que no haya que aplastar el libro para leer el final de la línea.
- Capítulos en página impar. Cada capítulo empieza a la derecha, aunque quede una página en blanco antes.
- Numeración e índice. Con los capítulos y su página. Cuando alguien busque «la boda», la encontrará.
Cuántas copias pedir
Cuenta casas, no personas. Una por cada hogar que vaya a tenerlo en la estantería, más:
- La del protagonista. La buena, en tapa dura si puede ser.
- Una por cada hijo. Aunque vivan cerca dos hermanos, cada uno querrá la suya.
- Los nietos mayores que la pidan. Pregúntales; sorprende cuántos la quieren.
- Una de reserva. En casa de quien guarda las fotos y los papeles. Alguien la perderá, alguien la prestará y no volverá.
Pregunta antes de encargar. Regalar una copia sorpresa es bonito, pero pedir doce y necesitar quince cuesta dos envíos y dos esperas. Y mira los descuentos por cantidad: a veces conviene redondear hacia arriba.
El pliego de fotos
Un pliego es un grupo de hojas, normalmente en el centro del libro, donde van todas las fotos juntas. Es más limpio y más barato que repartirlas por el texto, y es como se ha hecho siempre en las biografías.
- Cuántas. Entre ocho y dieciséis suele ser suficiente. Una o dos por época: la casa, la escuela, la mili, la boda, el primer piso, los hijos, los nietos. No hacen falta veinte fotos de la misma boda.
- Cómo digitalizarlas. Escanéalas a la mayor resolución que te deje el aparato, sin recortar. Si no tienes escáner, una foto con el móvil a plena luz del día, sin flash y sin reflejos, suele valer. Guarda cada fichero con un nombre que diga qué es («1958 boda Almería»), no con el número que le pone la cámara.
- El pie de foto. Es lo que da valor a la foto dentro de cincuenta años. Quién sale, con nombre y apellidos; dónde; cuándo, aunque sea aproximado («hacia 1958»). Sin pie, dentro de dos generaciones es una foto de desconocidos.
- Blanco y negro o color. El interior en blanco y negro es lo habitual y las fotos antiguas quedan muy bien así. El color encarece; si lo quieres, resérvalo para la portada.
Cómo lo hacemos nosotros
Si prefieres que el libro lo escriba alguien a partir de lo que cuentas, esto es lo que incluye el libro de La llamada de su vida: Carmen te llama doce veces, se escribe un libro de 120 a 200 páginas con tu propia voz, y lo recibes en digital en tres formatos, PDF, EPUB y un documento editable. El PDF es tuyo: puedes imprimirlo donde quieras y como quieras.
Las copias impresas se piden aparte, al mismo precio en el pedido o cuando el libro esté aprobado y sepas cuántos sois:
- Tapa blanda, 34€. 15 × 23 cm, portada impresa.
- Tapa dura, 59€. Tela, letras doradas y sobrecubierta.
Las dos con tipografía grande y con el envío a España incluido. Las fotos que aporte la familia en la revisión van en un pliego, con su pie, también en las copias impresas. Se imprimen bajo demanda con la versión definitiva y llegan en dos o tres semanas. A partir de 5 copias del mismo formato, 20 % de descuento; a partir de 10, el 30 %: diez tapas blandas salen por 238€. Los números para 5, 10 y 20 ejemplares están en la página de precios.
¿Necesito ISBN para imprimir mis memorias?
No, si es para la familia. El ISBN y el depósito legal sirven para vender el libro o distribuirlo en librerías y bibliotecas. Para imprimir copias y repartirlas entre los tuyos no hace falta ningún trámite.
¿Cuántas páginas tiene que tener para poder encuadernarlo?
Algunas imprentas piden un mínimo de páginas para que quepa un lomo; pregúntalo antes de maquetar. Para hacerte una idea de lo que ocupa una vida, en cuántas páginas tiene un libro de memorias están los datos reales: unas 18.000 palabras habladas dan un libro de 120 a 200 páginas.
¿Puedo imprimir el libro por mi cuenta si lo hago con vosotros?
Sí. El PDF forma parte del pack y es tuyo. Puedes llevarlo a la imprenta que quieras. Si prefieres nuestras copias, se piden en el pedido o al aprobar el libro, al mismo precio.
¿Cuánto tardan las copias?
Las nuestras, dos o tres semanas desde que apruebas la versión definitiva, con el envío incluido. En una imprenta digital por tu cuenta, cuenta con un plazo parecido más el tiempo de preparar los ficheros.
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