LA LLAMADA de su VIDAEmpezar su libro

Preguntas y entrevistas

50 preguntas para hacerle a tu padre (que no contesta con monosílabos)

Tu padre no es de hablar. Hasta que le preguntas por la herramienta que mejor manejaba, por el primer coche o por el compañero con el que pasó veinte años. Cincuenta preguntas que entran por ahí.

EPor El equipo de La llamada de su vida · 22 de septiembre de 2026

50 preguntas para hacerle a tu padre (que no contesta con monosílabos)

Las preguntas para hacerle a tu padre sobre su vida funcionan cuando tienen un objeto delante: un coche, una máquina, un jefe, un bar, una estación de tren. A los hombres de su generación las preguntas de sentimientos los cierran; las de cosas y de días concretos los abren. Aquí tienes cincuenta, ordenadas por los doce capítulos de una vida.

Por qué contesta con monosílabos (y no es contigo)

Pregúntale a tu padre cómo fue su juventud y te dirá «normal». Pregúntale cómo era la moto que tuvo a los veinte y te dirá la marca, el color, lo que costó, a quién se la compró y el día que se cayó con ella en la curva de la carretera vieja. No ha cambiado él: ha cambiado la pregunta.

Los hombres nacidos en los años cuarenta y cincuenta aprendieron a contar su vida a través de lo que hacían, no de lo que sentían. El oficio, la mili, el primer sueldo, el primer piso. Si entras por ahí, el resto viene detrás: en la historia de la moto está el amigo, y en la del amigo está lo que pasó después.

Otra cosa que ayuda: sin público. Con la familia entera en la mesa, tu padre hace de tu padre. A solas, en el coche o dando un paseo, hace de él.

Tres reglas para que se arranque

  1. Pregunta por cosas, no por sentimientos. La herramienta, el coche, el sueldo, el bar. Los sentimientos vienen solos, colgados de las cosas.
  2. Pide un día, no una época. No «¿cómo era el trabajo?», sino «cuéntame un lunes en la fábrica, desde que fichabas».
  3. No le corrijas ni le completes. Si tarda en encontrar un nombre, espera. Si el año no cuadra, da igual. Cada vez que le corriges, se calla un poco más.

Las 50 preguntas, capítulo a capítulo

Siguen los doce capítulos del método de La llamada de su vida, y son distintas de las cincuenta que preparamos para tu madre: no son las mismas con el género cambiado, porque las vidas tampoco lo fueron. En las más importantes, una línea sobre por qué funcionan.

1 · De dónde viene

  1. ¿De qué pueblo era tu padre y de cuál tu madre, y cómo acabaron en el mismo sitio? Dos pueblos y un motivo: emigración, boda, trabajo. Es el principio del árbol.
  2. ¿A qué se dedicaba tu abuelo, y le viste trabajar alguna vez?
  3. ¿Qué había en el corral, la cuadra o el patio de tu casa? Animales, herramientas, la leña, un carro. Cuenta más de cómo se vivía que cualquier descripción.
  4. ¿Quién de tu familia tenía mote, y por qué se lo pusieron?

2 · La infancia

  1. ¿Con quién te pegaste de crío, y por qué? No hay chaval de entonces sin una pelea que recuerde con detalle. Y con nombre.
  2. ¿A qué jugabais en la calle, y con qué lo fabricabais?
  3. ¿Qué tarea te tocaba en casa antes de ir a la escuela?
  4. ¿Cuál fue el primer dinero que ganaste de niño, aunque fueran unas monedas, y qué hiciste con él?

3 · La escuela

  1. ¿Cuántos erais en la clase, y de qué edades? En muchos pueblos era un aula única con niños de seis a catorce años. Eso explica cómo se aprendía y cómo no.
  2. ¿Te castigaron alguna vez de verdad? ¿Qué habías hecho?
  3. ¿Qué compañero de escuela te gustaría saber qué fue de él?
  4. ¿Quién quería que siguieras estudiando, y quién necesitaba que empezaras a trabajar? Casi siempre hubo esa tensión, y casi nunca la contó.

4 · La juventud

  1. ¿Cómo fue el día que te fuiste a la mili: quién te acompañó a la estación y qué llevabas en la maleta? La mili es el capítulo con más historias y menos preguntas. Empieza por la estación.
  2. ¿Qué aprendiste en la mili que no tenía nada que ver con el ejército?
  3. ¿Cuál fue el primer baile al que fuiste, y cómo conseguiste entrar?
  4. ¿Cuál fue tu primera bici o tu primera moto, y de quién había sido antes?
  5. ¿A quién le diste tu primer sueldo? En su generación, muchos lo entregaron entero en casa. Lo que se quedó, y para qué, es la historia.

5 · El amor

  1. ¿Quién te habló de mamá antes de que la vieras por primera vez?
  2. ¿Qué tuviste que hacer para que te dejaran salir con ella? Pedir permiso, esperar en la puerta, aguantar a una hermana de carabina. Aquí hay una escena segura.
  3. ¿Cuánto tardaste en decirle algo, y qué le dijiste exactamente?
  4. ¿Qué pensó tu madre de ella la primera vez que la llevaste a casa?

6 · El trabajo

  1. ¿Cómo entraste en tu primer trabajo de verdad: quién te recomendó, qué te preguntaron, qué te dieron el primer día?
  2. ¿Cómo se llamaba el compañero con el que más horas pasaste, y qué fue de él? Cuarenta años de trabajo son, sobre todo, dos o tres personas. Pregunta por ellas.
  3. ¿Cuál era la herramienta o la máquina que mejor manejabas, y quién te enseñó?
  4. ¿Cuál fue el jefe que más te enseñó, y cuál el que te hizo la vida imposible?
  5. ¿Hubo un día en que estuviste a punto de dejarlo todo? ¿Qué pasó para que no lo hicieras?
  6. ¿Qué construiste, arreglaste o hiciste con tus manos que todavía existe? Un muro, un mueble, una instalación, una casa. Si existe, id a verlo juntos.

7 · La boda

  1. ¿Cómo les dijiste a sus padres que os casabais, y qué te contestó su padre?
  2. ¿Cuánto costó la boda, y quién la pagó? Las cifras de entonces abren la conversación entera sobre el dinero, el ahorro y lo que se debía.
  3. ¿Qué hicisteis los amigos la víspera?

8 · Los hijos

  1. ¿Dónde estabas cuando nació tu primer hijo, y qué hiciste esa tarde? Entonces los padres esperaban fuera, o en el trabajo. Lo que hizo con las manos y con el tiempo esa tarde lo dice todo.
  2. ¿Qué querías enseñarnos sí o sí? ¿Y qué aprendiste tú de nosotros?
  3. ¿Cuál fue el día en que más orgulloso te sentiste de uno de nosotros, sin decírselo?
  4. ¿Qué te preocupaba de noche cuando éramos pequeños, y no decías?

9 · Su época

  1. ¿Cuál fue el primer coche de la familia, cuánto costó y adónde fuisteis con él el primer domingo? El primer coche es una fecha, un precio, un viaje y un vecino que salió a mirar. Cuatro historias en una.
  2. ¿Cómo era el primer piso que compraste o alquilaste: cuántos metros, cuánto pagabais, cómo eran los vecinos?
  3. ¿Cuándo entró la televisión en tu casa, y qué fue lo primero que visteis?
  4. ¿Qué hiciste la tarde del 23-F, y con quién lo comentaste?
  5. ¿Conociste a alguien que se fue a Alemania o a Suiza? ¿Qué contaba cuando volvía en agosto? La emigración de los sesenta pasó por casi todas las familias, aunque fuera por un primo. Pregunta por el primo.

10 · Lo que le gustaba hacer

  1. ¿Cuál era tu bar, cómo se llamaba el dueño y qué pedías?
  2. ¿Qué hacíais la cuadrilla los sábados por la tarde?
  3. ¿Cuál fue el mejor día de caza, de pesca, de huerto o de partida que recuerdas?
  4. ¿Qué te habría gustado hacer y nunca tuviste tiempo? Es la única pregunta de sentimientos de la lista, y funciona porque llega después de las otras.

11 · Las pérdidas

  1. ¿Qué te enseñó tu padre sin decírtelo, y cuándo te diste cuenta? Para muchos hombres es la manera de hablar de su padre sin hablar de la pérdida. Déjale la puerta abierta.
  2. ¿A qué amigo echas de menos en la barra?
  3. ¿Hay algo que no llegaste a decirle a alguien, y que dirías ahora? Se ofrece una vez y se respeta el no. Si entra, silencio y tiempo.

12 · Los nietos y el presente

  1. ¿Qué te gustaría enseñarle a tu nieto que ya casi nadie sabe hacer?
  2. ¿Qué de tu vida crees que tus nietos no van a entender nunca, y cómo se lo explicarías?
  3. ¿De qué estás más orgulloso, aparte de la familia y del trabajo? El «aparte» obliga a buscar, y lo que encuentra suele sorprender a todos.
  4. Si tuvieras que explicarle a un chaval de veinte años cómo era tu vida a su edad, ¿por dónde empezarías?

Dónde y cómo hacerlas

En el coche. De copiloto o conduciendo, sin mirarse a la cara, muchos hombres cuentan lo que en una mesa no cuentan. Un trayecto de cuarenta minutos vale por una conversación entera. Otros sitios que funcionan: el huerto, un paseo, el bar a media mañana cuando está vacío, y la cocina cuando no hay nadie más.

Lo que no funciona: la comida familiar con todos, la tele puesta y las preguntas en ráfaga. Una pregunta, y espera. Cuando termine, «¿y luego?». Cuando salga un nombre, «¿cómo se llamaba?». Y cuando lleves media hora, déjalo, aunque esté en lo mejor: dile que el próximo día seguís por ahí. Se queda con ganas y la próxima vez no hace falta empujar.

Si te deja grabar con el móvil sobre la mesa, hazlo: en cómo grabar a tus padres contando su vida está el método completo y qué hacer después con el audio. Y si vais a entrevistar a un abuelo, esta guía explica cómo hacerlo sin que parezca un interrogatorio.

Mi padre dice que él no tiene nada que contar. ¿Qué hago?

No le pidas que cuente su vida. Pídele un dato: cuánto costó el primer coche, cómo se llamaba el sargento, qué máquina llevaba en la fábrica. Nadie cree que un dato sea «contar su vida», y detrás de cada dato hay una historia. En cinco minutos está en ella.

¿Y si oye regular?

Ponte a su lado, no enfrente. Frases cortas, sin ruido de fondo, sin tele. Y un sitio pequeño: la cocina mejor que el salón. Por teléfono, con el auricular pegado, muchos oyen mejor que en una mesa con ocho personas.

¿Se las hago en orden?

No. El orden de los capítulos sirve para no dejarse ninguna parte de su vida, pero tu padre se arranca mejor por donde tenga la historia más a mano: el trabajo, la mili o el primer coche. Empieza por ahí y el resto va saliendo.

¿Cuántas preguntas por conversación?

Tres o cuatro del mismo capítulo, con sus repreguntas. Media hora. Si sale una historia larga, es la conversación entera y está bien así: una historia completa vale más que cinco preguntas contestadas a medias.

Si prefieres que lo haga Carmen

Puedes hacerlo tú, y con esta lista tienes para meses de trayectos en coche. Lo que suele pasar es lo otro: la conversación se queda en el coche, nadie la apunta, y las historias que salieron se vuelven a perder.

La llamada de su vida es la forma de que no se pierdan: Carmen, nuestra entrevistadora (virtual, creada con inteligencia artificial; se lo decimos a él en el primer minuto), le llama por teléfono doce veces, a su hora, sin que haya nadie delante, y con esas conversaciones escribimos un libro de 120 a 200 páginas con su voz, su árbol familiar y la cronología de su vida. Él solo descuelga el teléfono de siempre. Si no hay libro, no lo pagas. Lo que le pregunta Carmen a un hombre que «no es de hablar» lo contamos en la página para tu padre.

Descargar las 12 preguntas en PDF

Gratis · Una pregunta por capítulo, para el próximo trayecto en coche

Ver cómo sería para tu padre

Doce llamadas · Su voz · Si no hay libro, no lo pagas

Seguir leyendo